Los números de 2025 muestran una mejora concreta: los vehículos afectados por recalls cayeron un 18% respecto a 2024, de 33,6 millones a 27,7 millones de unidades. Las campañas de alta severidad también bajaron. Pero hay una contracara: las multas a fabricantes por demoras o incumplimientos subieron un 82%. La industria mejora, pero la NHTSA aprieta más.
| Indicador | 2024 | 2025 | Variación |
|---|---|---|---|
| Vehículos afectados | 33,6M | 27,7M | -17,6% |
| Campañas emitidas | 1.287 | 1.143 | -11,2% |
| Campañas alta severidad | 412 | 389 | -5,6% |
| Campañas resueltas por OTA | 18,4% | 27,1% | +8,7pp |
| Tiempo promedio de resolución | 94 días | 87 días | -7,4% |
| Multas a fabricantes (USD) | 78M | 142M | +82% |
¿Por qué bajaron los recalls en 2025?
La reducción de vehículos afectados tiene varias causas que los analistas de la NHTSA identifican en su reporte anual:
- Resolución de la cola Takata: muchos de los recalls de 2024 correspondían a vehículos de la segunda y tercera oleada del escándalo de airbags. En 2025, una parte significativa de esa cola ya fue procesada.
- Mejora en control de calidad durante fabricación: los fabricantes que adoptaron inspecciones de calidad más rigurosas durante la crisis de chips de 2021–2023 reportaron menos defectos escapando a producción en serie.
- Detección más temprana: el análisis de datos de telemetría en tiempo real permite a fabricantes como Tesla, Ford y GM detectar patrones de falla antes de que lleguen a la NHTSA, emitiendo recalls más pequeños y más tempranos.
La excepción: vehículos eléctricos con más recalls
Contra la tendencia general, los vehículos eléctricos registraron más campañas en 2025 que en 2024. Los sistemas de gestión de batería, los conectores de carga de alta potencia y el software ADAS en plataformas eléctricas generaron nuevas categorías de defectos que la industria aún está aprendiendo a controlar.
El Model S de Tesla y el Chevrolet Silverado EV concentraron buena parte de las campañas eléctricas del año. Ambos tienen historiales extensos en la base de la NHTSA que vale la pena revisar.
Marcas que mejoraron significativamente
Tres marcas mostraron reducciones superiores al 30% en vehículos afectados:
- Toyota: la implementación de un nuevo protocolo de revisión de componentes compartidos entre modelos redujo las campañas transversales. El Tundra y el Sequoia no registraron campañas de alta severidad por primera vez en cinco años.
- Honda: la resolución de la mayor parte de los recalls Takata pendientes redujo drásticamente el volumen total. La Honda CR-V pasó de estar entre los modelos más recallados a tener un perfil mucho más acotado.
- Subaru: mejoras en el sistema de transmisión Lineartronic CVT en los modelos 2023–2024 redujeron las quejas de consumidores que históricamente derivaban en investigaciones.
Marcas que empeoraron
Por el otro lado, tres marcas registraron incrementos notables:
- Hyundai/Kia: los motores Theta II continuaron generando campañas en 2025, y se agregaron nuevas alertas por defectos en el sistema de dirección eléctrica de ciertos modelos 2022–2024.
- Rivian: la joven marca eléctrica registró múltiples campañas relacionadas con el sistema de frenado regenerativo y la suspensión de su pickup R1T.
- Stellantis (Jeep/Ram): campañas en software de transmisión del Grand Cherokee y fallas en el sistema de tracción del Ram 1500 aumentaron el volumen total de la empresa.
Las multas más altas de 2025
El aumento del 82% en multas a fabricantes refleja una NHTSA más activa en aplicar penalidades por demoras en emitir recalls o por no notificar adecuadamente a los propietarios. Los tres casos más resonantes del año:
- Stellantis: USD 58 millones por demorar más de 180 días en iniciar el proceso de recall para un defecto de dirección identificado internamente.
- Hyundai/Kia: USD 47 millones adicionales por no notificar adecuadamente a propietarios sobre riesgo de incendio en motores Theta II.
- Honda: USD 12 millones por información incompleta en los formularios de notificación de recalls de segunda oleada Takata.
En conclusión, 2025 muestra progreso real pero desigual. La industria mejora en promedio, pero las marcas que no han invertido en control de calidad y detección temprana acumulan cada vez más presión regulatoria y costos legales.